Pichu Atienza: "En el Zaragoza viví la gloria y la miseria"

Pichu Atienza, tras colgar las botas con el ascenso a Segunda RFEF, se embarca en una nueva aventura como segundo entrenador en el Panionios griego. El exzaragocista rememora su etapa en el club maño, marcada por la dualidad de sentirse "muy arriba" y "muy mal".
El exfutbolista Pichu Atienza ha puesto punto final a su carrera como jugador a los 36 años, logrando el ascenso a Segunda RFEF con La Nucía. De forma inmediata, ha dado el salto a los banquillos como asistente de Juan Ferrando en el Panionios, de la Segunda División griega. Este cambio repentino le ha llevado a tierras helenas apenas diez días después de finalizar la temporada, admitiendo sentirse "muy contento" en estos primeros compases de su nueva faceta profesional, una que ya venía gestando mientras cursaba el nivel 3 de entrenador.
Atienza, quien ha militado en clubes como Sevilla Atlético, Atlético B, Huesca, Hércules, Reus, Numancia, Zaragoza, Asteras Trípoli y Alcoyano, se lleva de su trayectoria una profunda satisfacción. "He disfrutado mucho en mi carrera y he estado muy a gusto en la mayoría de los sitios. Me llevo muchos amigos y experiencias, he sido feliz haciendo lo que he hecho. Y eso ya es mucho", asegura. El Real Zaragoza es considerado el "techo" de su carrera por la magnitud de la entidad y la afición, aunque también vivió un momento crítico en la temporada 2019-2020.
El central recuerda con nitidez la montaña rusa emocional que supuso su paso por el Zaragoza. "En el Zaragoza igual que me sentí muy arriba también lo pasé muy mal", declara. Compara la euforia previa al parón por la COVID-19, sintiéndose "como Sergio Ramos", con la posterior decepción al no lograr el ascenso, un bajón que achaca a detalles puntuales y a una posible pérdida de chispa física más que a un problema táctico. "Le di muchísimas vueltas", confiesa sobre el rendimiento del equipo tras la reanudación, lamentando la oportunidad perdida y el sufrimiento que le supuso ver a otros equipos ascender mientras él no podía superar esa etapa.
Desde su salida en 2021, Atienza ha seguido de cerca la trayectoria del club maño, lamentando su descenso a Primera RFEF. "Veía la forma de perder que tenía en muchos encuentros, con errores claros, con goles encajados fácilmente, pues la pinta de que podía ser un candidato al descenso era clara", señala, añadiendo que "es un club que no se merece para nada haber sufrido esto, mucho menos su afición". Ve el descenso como un "obligado punto de inflexión" que espera impulse al club hacia arriba, subrayando la importancia del apoyo colectivo para salir de las adversidades.
El ascenso frustrado del Zaragoza en 2020, marcado por el parón de la pandemia, se erige como un caso paradigmático de cómo un equipo puede desmoronarse por factores externos e internos, dejando una profunda huella en jugadores como Pichu Atienza.



