Peñas del Dépor exigen renovación de abonos en Marathón Inferior ante la polémica de las condiciones

Las principales peñas del Deportivo, Riazor Blues y Old Faces, urgen a los socios de Marathón Inferior a renovar sus abonos, a pesar de su desacuerdo con las estrictas condiciones impuestas por el club para ese sector del estadio. Anuncian un cese temporal de la animación organizada.
La Federación de Peñas del Deportivo, junto a los colectivos Riazor Blues y Old Faces, ha lanzado un llamamiento contundente a los socios del Dépor con asiento en Marathón Inferior para que procedan a la renovación de sus abonos. Esta solicitud se produce a pesar de que las propias agrupaciones se muestran contrarias a las condiciones específicas que la entidad blanquiazul ha impuesto para esta zona del estadio, las cuales incluyen un control detallado sobre cánticos, mensajes y materiales de animación.
La semana pasada, estas tres organizaciones ya escenificaron su descontento con una manifestación convocada para evidenciar su postura respecto a la campaña de abonados. Ahora, insisten en su mensaje de "unión y fuerza" para la afición, advirtiendo que, como medida de protesta, la animación organizada en el estadio de Riazor cesará "hasta nuevo aviso". A pesar de su rechazo a las normativas que limitan la libertad de expresión y animación desde Marathón Inferior, las peñas instan a los aficionados a no renunciar a su asiento, argumentando que sería "regalar Marathón Inferior, después de varias décadas de deportivismo incondicional".
Las peñas han enfatizado la importancia de no dejar ningún asiento libre y de luchar por evitar que Riazor se convierta en un "estadio sin alma". La decisión de cesar la animación busca presionar al club para que abra una línea de diálogo sobre la campaña de abonos. "Están a tiempo de rectificar y que podamos afrontar esta temporada con la ilusión que teníamos cuando se culminó el ascenso", concluyen las tres agrupaciones, buscando una resolución que permita encarar el curso con optimismo.
Este conflicto subraya la tensión existente entre la directiva del Deportivo y sectores importantes de su afición más vocal, especialmente aquellos ubicados en zonas tradicionalmente dedicadas a la animación. La insistencia del club en imponer un control más estricto sobre la experiencia en Marathón Inferior choca frontalmente con la identidad de muchos de estos aficionados, quienes ven estas medidas como una forma de desvirtuar el ambiente del estadio. La estrategia de las peñas, que combina la renovación de abonos para mantener la presión y el cese de la animación para visibilizar el malestar, pone de manifiesto la complejidad de equilibrar la gestión de un club con las expectativas y la pasión de su masa social.
Las peñas del Dépor demuestran una astuta estrategia de resistencia: priorizan la presencia física en las gradas para mantener el poder de negociación, mientras la protesta se manifiesta en la ausencia de ruido.



