FIFA cobra entrada para rueda de prensa de la final del Mundial

La FIFA ha generado una nueva polémica al anunciar que los aficionados deberán pagar aproximadamente 70 euros para asistir a la rueda de prensa previa a la final del Mundial, evento al que también asistirá el presidente Gianni Infantino.
La FIFA, bajo la presidencia de Gianni Infantino, continúa acumulando controversias durante el desarrollo del Mundial. Tras una serie de polémicas que abarcan desde decisiones arbitrales y el trato a aficionados y periodistas hasta cuestiones como las pausas de hidratación e incluso la huella de carbono del mandatario, se ha sumado una nueva acción que ha generado descontento. Según informaciones del medio inglés 'Daily Mail', la organización estaría cobrando una suma de 60 libras esterlinas (cerca de 70 euros) a los aficionados que deseen estar presentes en la rueda de prensa de la gran final del torneo.
Este cobro se enmarca dentro del acuerdo establecido con 'Fanatics', una plataforma estadounidense, para la organización del 'Fanatics Fest' en Nueva York. Dicho evento incluye un espacio para visionar la final en el Javits Center, y las entradas para el viernes, con un coste de 70 euros, conceden acceso a la zona destinada a la prensa, donde se podrá ver la comparecencia de los entrenadores finalistas y del propio Infantino. Los asistentes también podrán interactuar con figuras del fútbol como Kaká, David Beckham o Roberto Carlos, aunque estos encuentros y actividades adicionales requerirán pagos adicionales.
La política de precios de la FIFA ha sido objeto de críticas recurrentes durante el torneo, incluyendo el coste elevado de las entradas y la implementación de pausas para hidratación, que han sido aprovechadas para emitir publicidad adicional. Ahora, la decisión de monetizar la asistencia a la rueda de prensa de la final se suma a estas quejas, en un contexto donde el organismo rector también enfrenta escrutinio por la organización de un espectáculo de medio tiempo en la final, que podría extender la pausa a 30 minutos, duplicando el tiempo permitido según sus propios estatutos.
Cobrar por la asistencia a una rueda de prensa en un evento de la magnitud de una final de Mundial, especialmente cuando participa el máximo dirigente, parece una estrategia de monetización agresiva que roza lo impropio.


