Celta de Vigo empata en su primer amistoso de pretemporada ante el Braga, mostrando destellos de buen juego pero también viejos fantasmas

El Celta de Vigo inició su pretemporada con un empate 2-2 ante el Braga en un amistoso que tuvo la intensidad de un encuentro oficial. El equipo celeste mostró momentos de buen fútbol y el carácter de Iago Aspas, pero también evidenció algunos de los defectos que lastraron la campaña anterior.
El Celta de Vigo ha disputado su primer amistoso de pretemporada frente al Braga, un encuentro que terminó con un empate a dos goles. El conjunto vigués presentó dos caras distintas, con dos alineaciones que variaron notablemente en su propuesta y edad media. La primera parte, con pilares como Marcos Alonso, Williot y Jutglá, y la inclusión de los fichajes Febas y Galán junto a jóvenes como Hugo González y Burcio, mostró un Celta que intentaba implementar una presión alta y una salida de balón constructiva, fases que no siempre funcionaron la temporada pasada. A pesar de las imprecisiones propias de un primer test, se vislumbraron mejoras, con recuperaciones de balón y asociaciones prometedoras. Williot fue protagonista al iniciar la jugada que Hugo González culminó para adelantar a los celestes en el minuto 8, demostrando la precisión de Burcio a balón parado.
Tras el descanso, el Braga, que se prepara para la previa de la Conference League, tomó el control del partido gracias a una mejor preparación física. El equipo portugués logró empatar en el tramo final del encuentro, primero con un remate de Carvalho a la salida de un córner. La titularidad de Coke por delante de Iván Villar tras el descanso también arrojó un mensaje. Claudio dispuso una segunda alineación con un ataque cien por cien del filial, más frenético en su dinamismo pero menos estructurado. A pesar de la sucesión de cambios que desvirtúan la calidad de estos choques veraniegos, el Celta siguió mostrando ambición en la presión, aunque con imprecisiones ofensivas. El Braga consiguió la remontada con otro tanto de cabeza a balón parado.
La entrada de Iago Aspas añadió un plus de intensidad y calidad a los minutos finales, a pesar de la naturaleza intrascendente del amistoso. El capitán, en su última temporada, volvió a mostrar su compromiso exigiendo al máximo y generando ocasiones, incluyendo un disparo peligroso detenido por el portero. La reaparición de Miguel Román, cuya lesión fue notable la pasada campaña, también fue una buena noticia. El Celta, lejos de venirse abajo, exhibió orgullo y competitividad, logrando el empate definitivo en el minuto 89 con un gol de Carlos Domínguez a la salida de un córner. La pretemporada deja la tarea de erradicar los viejos defectos mientras se potencian las virtudes.
El Celta demuestra que, a pesar de los refuerzos y la voluntad de cambio, está condenado a repetir patrones de juego y errores pasados si no se corrigen las deficiencias fundamentales.



