Trump evita el choque político con Sánchez en el palco del Mundial
A pesar de las fricciones políticas previas, Donald Trump y Pedro Sánchez compartieron el palco presidencial durante la final del Mundial, manteniendo el protocolo y evitando cruces diplomáticos.
La final del Mundial no solo fue un evento deportivo de primer orden, sino también un escenario de posibles tensiones políticas. En el palco presidencial, donde se congregaron líderes internacionales, la atención se centró en la posible interacción entre el presidente estadounidense Donald Trump y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, en un contexto de escalada de desavenencias bilaterales.
Sin embargo, el estricto cumplimiento del protocolo marcó la jornada. Trump, flanqueado por su esposa Melania y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, presidió el encuentro desde el centro del palco. A su lado se ubicaron la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el primer ministro de Canadá, Mark Carney, como anfitriones. La delegación española, encabezada por los Reyes Felipe VI y Letizia, seguida por Sánchez y el presidente de la RFEF, Rafael Louzán, ocupó sus asientos de manera convencional.
Antes del partido, Trump declaró su imparcialidad, aunque admitió tener una debilidad por Messi y elogió al presidente argentino Javier Milei. A pesar de sus comentarios previos sobre España, donde llegó a afirmar que no quería "tener nada que ver con España" y calificó a los españoles de "inútiles", el mandatario estadounidense optó por la cordialidad en esta ocasión, saludando a Sánchez y a los Reyes. Incluso se observó una conversación entre Sánchez y el secretario de Comercio de EE. UU., Howard Lutnick.
Trump demostró una astuta habilidad para separar el escenario deportivo de las disputas políticas, priorizando la imagen institucional en un evento de alcance global.



