Rubén de la Barrera se adapta a la política del club y cierra el primer entrenamiento en Las Palmas

El nuevo entrenador de la UD Las Palmas, Rubén de la Barrera, ha optado por mantener los entrenamientos a puerta cerrada desde su llegada, cediendo ante la política interna del club.
Aunque en su presentación Rubén de la Barrera pareció dejar la puerta abierta a la posibilidad de realizar sesiones de entrenamiento accesibles, finalmente ha adoptado la decisión del club de mantenerlas a puerta cerrada. Su estreno como técnico amarillo se ha llevado a cabo sin acceso para medios y aficionados, una medida que llama la atención en una primera toma de contacto donde las conclusiones futbolísticas son limitadas.
Esta decisión de cerrar los entrenamientos se alinea con la tendencia de sus predecesores. Luis García, por ejemplo, solo abrió una sesión en Navidad como guiño a la afición. Esto subraya que la restricción parece ser una política del club, más que una preferencia personal de los entrenadores, quienes en rueda de prensa sí han mostrado disposición a la comunicación.
La jornada de puertas cerradas fue doble, ya que incluso la retransmisión anunciada en el canal oficial de YouTube del club falló debido a problemas técnicos. Los aficionados que esperaban seguir los primeros pasos de sus jugadores online apenas pudieron ver la sesión, cifrando la asistencia digital entre 50 y un centenar de personas. La entidad achacó lo sucedido a incidencias técnicas y aseguró que la sesión completa se publicará posteriormente para su visionado diferido.
La decisión de mantener los entrenamientos a puerta cerrada, incluso en la primera toma de contacto, parece una imposición del club que limita la conexión con la afición.



