Òscar Mingueza: El día que el Barça lo quiso y él dijo 'no' por sus amigos
En una revelación sorprendente, Òscar Mingueza confesó en un podcast que, de niño, rechazó la oportunidad de hacer pruebas con el FC Barcelona porque prefería jugar con sus amigos. Su padre tuvo que insistir para que aceptara.
Òscar Mingueza, defensa del FC Barcelona, ha compartido una anécdota poco conocida sobre sus inicios en el fútbol. En una entrevista para el podcast 'Ya no quedan historias', el jugador relató cómo vivió el momento en que el club azulgrana se interesó por él. Según Mingueza, cuando su padre, Joan Carles, le comunicó que el Barça quería que fuera a realizar unas pruebas, su respuesta inicial fue un rotundo 'no'. El joven futbolista priorizaba la diversión y la camaradería con sus amigos en su entorno habitual, antes que la posibilidad de unirse a una cantera de élite.
La negativa fue tan firme que su padre tuvo que buscar ayuda externa, recurriendo a un primo llamado Iván para intentar convencer al reacio niño. La escena, contada ahora con humor, subraya la inocencia y las prioridades de un niño de siete años. La historia se sitúa en Santa Perpètua de Mogoda, el pueblo natal de Mingueza, donde el FC Barcelona se presentó inesperadamente para observar a jóvenes talentos. Curiosamente, Mingueza no se encontraba en su mejor momento físico, ya que padecía fiebre y dolor de garganta, aunque tras recibir permiso médico y un jarabe, pudo participar en el encuentro.
Su llegada tardía al partido, lejos de ser un inconveniente, llamó la atención. Jordi Font, ojeador del Barça en aquel entonces, se encontraba presente y se sorprendió por la actitud del niño, quien, a pesar de sentirse indispuesto, había insistido en jugar. Font, quien desconocía que era el padre del futbolista, quedó impresionado por la determinación de Mingueza. Tras observar su desempeño, destacó su comprensión del juego, su velocidad y potencia, cualidades que lo llevaron a ser considerado a pesar de su corta estatura para ingresar directamente en La Masia. El club optó por que se entrenara un día a la semana con jugadores de mayor edad, compartiendo grupo incluso con Carles Aleñá.
Este episodio infantil de resistencia inicial contrasta fuertemente con la trayectoria posterior de Mingueza, quien se consolidó en las categorías inferiores del Barça gracias a su constancia, disciplina y capacidad de adaptación. Su debut con el primer equipo en Kiev, años después, representa la culminación de un camino forjado por el talento y la perseverancia. La historia de Mingueza es un recordatorio de cómo los grandes destinos a veces comienzan con decisiones inesperadas y un fuerte apego a las raíces y amistades.
La anécdota de Òscar Mingueza revela la genuina pasión por el juego por encima de la fama temprana, demostrando que las grandes carreras a veces nacen de las negativas más inesperadas.


