Osasuna, un faro de cercanía en un fútbol cada vez más distante

El fútbol actual parece cada vez más inaccesible para los aficionados, quienes echan de menos la cercanía que antaño existía con sus clubes y jugadores. El caso de Osasuna, que ha mantenido una alta tasa de entrenamientos abiertos, contrasta con la tendencia general de hermetismo.
La desconexión entre el fútbol moderno y sus seguidores es una realidad palpable. Un ejemplo reciente es la disputa de un partido amistoso del Valencia CF contra el Derby County, cuya nula visibilidad para la afición ha generado descontento. Este secretismo contrasta con recuerdos de antaño, donde la cercanía con los futbolistas era una norma, no una excepción. La dificultad para "sentir" al propio club se extiende a la experiencia futbolística en general.
En este panorama, la iniciativa de la selección española durante el Mundial, ofreciendo entrevistas diarias de sus protagonistas sin descarrilar en su camino al título, se presenta como un hito. Sin embargo, el verdadero valor, según la perspectiva, reside en las acciones de Osasuna la pasada temporada. A pesar de una campaña al borde del descenso, el club navarro guardó y honró una tradición vital: los entrenamientos a puerta abierta.
Osasuna comunicó oficialmente que, a lo largo de 2025, el 81.31% de sus sesiones de entrenamiento (174 de 214) estuvieron disponibles para el público. Esta cifra, alcanzada bajo la dirección de Vicente Moreno y Alessio Lisci, resalta un compromiso tangible con la afición, especialmente para las generaciones más jóvenes. Esta política de transparencia contrasta fuertemente con otros clubes que anuncian entrenamientos abiertos como eventos puntuales, casi festivos, mientras que en Pamplona ha sido una constante.
La decisión de mantener los entrenamientos accesibles, independientemente de los resultados deportivos, fomenta un sentimiento de pertenencia y cercanía que muchos clubes han perdido. La falta de accesibilidad, ejemplificada por el hermetismo en torno a un simple amistoso del Valencia, subraya la necesidad de que el fútbol profesional reevalúe su relación con la base de su apoyo: la afición. La buena noticia es que hay ejemplos, como Osasuna, que demuestran que la cercanía es posible y beneficiosa.
Osasuna demuestra que el compromiso con la afición es una estrategia ganadora, no un gasto innecesario.


