Melanoma: Más allá del lunar, una amenaza creciente que exige vigilancia

El cáncer de piel, con el melanoma a la cabeza, sigue en aumento. Expertos advierten que no siempre se manifiesta como un lunar y su detección temprana es crucial, incluso en zonas no expuestas al sol.
El incremento de las temperaturas y la cercanía del verano nos invitan a revisar nuestra piel, una acción que, aunque debería ser constante, cobra especial relevancia ante el alarmante aumento de casos de cáncer de piel. En España, se prevén 7.881 nuevos diagnósticos de melanoma cutáneo para 2024, lo que se traduce en una incidencia de 15 por cada 100.000 habitantes. Esta enfermedad, que en 2021 causó 1.056 fallecimientos, se sitúa entre los cánceres más mortales, afectando de manera similar a hombres y mujeres, y con una incidencia que se incrementa con la edad.
La Dra. Isabel Palacio Vázquez, del Hospital Universitario Central de Asturias, aclara que no todas las formas de melanoma están ligadas a la exposición solar; sin embargo, las quemaduras solares sufridas en la infancia son un factor de riesgo a largo plazo. Sorprendentemente, existen melanomas que aparecen en áreas de la piel que jamás han visto el sol, o incluso en personas que no toman el sol, cuyas causas aún no se comprenden del todo. Además del melanoma cutáneo, existen subtipos menos comunes pero igual de importantes, como el melanoma acral (en palmas, plantas o bajo las uñas), el melanoma de mucosas (en orificios corporales) y el melanoma uveal u ocular (en el ojo), que requieren enfoques diagnósticos y de tratamiento especializados.
La autoexploración mensual se presenta como una herramienta fundamental, complementaria a la revisión anual con el dermatólogo. La regla mnemotécnica ABCDE (Asimetría, Bordes irregulares, Color variado, Diámetro superior a 6mm y Evolución) es clave para identificar lunares sospechosos. Cualquier cambio, sangrado, inflamación o picor debe ser motivo de consulta inmediata. La buena noticia es que los melanomas detectados en sus etapas iniciales presentan altas tasas de curación, a menudo con la simple extirpación. Los avances en inmunoterapia y terapia dirigida han revolucionado el tratamiento, mejorando significativamente la supervivencia y previniendo recaídas, incluso en casos de pronóstico desfavorable.
El aumento de la esperanza de vida y la exposición acumulada al sol a lo largo de los años, especialmente las quemaduras solares infantiles, son factores determinantes en la creciente incidencia del melanoma. La prevención, mediante la protección solar rigurosa y la detección temprana, sigue siendo la estrategia más efectiva. La concienciación sobre los diferentes tipos de melanoma y sus síntomas, más allá de la imagen clásica del lunar, es esencial para combatir una enfermedad que, a pesar de su 'mala fama', es cada vez más curable si se aborda a tiempo.
La batalla contra el melanoma no se gana solo en la consulta del dermatólogo, sino también en la autoconciencia y la vigilancia diaria de nuestra piel.


