McGregor niega lesión previa y culpa a "la junta de culata" tras su retirada ante Holloway

Conor McGregor ha refutado categóricamente las especulaciones sobre una lesión preexistente en su pelea contra Max Holloway en UFC 329. El luchador irlandés atribuye su retirada temprana a un incidente súbito en la rodilla izquierda.
El luchador irlandés Conor McGregor ha salido al paso de los rumores que circularon tras su rápida retirada del combate contra Max Holloway en UFC 329. McGregor, visiblemente afectado, utilizó sus redes sociales para desmentir cualquier lesión previa al encuentro, declarando: "Se me fue la junta de culata. Destruida. No tenía ninguna lesión / lesiones antes de la pelea. Estaba lanzando patadas, plantando y saltando, durante todo el campamento y también detrás del escenario antes de la pelea. Esto salió de la nada. Estoy más que deprimido aquí. Solo puedo describirlo como el infierno". El deportista buscaba aclarar las imágenes que sugerían una posible cojera antes de entrar al octágono, afirmando que su condición era óptima hasta el momento de la patada que desencadenó la lesión.
La versión de McGregor fue respaldada por Dana White, CEO de la UFC, quien destacó la gran audiencia del evento y la improbabilidad de que una lesión preexistente pasara desapercibida. "El careo de Conor McGregor y Max Holloway tuvo 80 millones de vistas. Si Conor hubiera tenido una lesión preexistente, alguien la habría notado", comentó White, añadiendo que los médicos sospechan un desgarro del ligamento cruzado anterior.
En un gesto de deportividad, Max Holloway reiteró su deseo de una tercera pelea contra McGregor una vez que este se recupere. "Quiero ver cuál es su lesión. Estoy dispuesto a volver en 2027. Sé que salí ileso, pero le debo algo de tiempo a mi familia", indicó Holloway en conferencia de prensa. Ahora, la atención se centra en la evolución de la lesión de McGregor y en las decisiones que tomará la UFC respecto a una posible revancha, mientras que parte de la afición muestra escepticismo sobre un nuevo enfrentamiento con Holloway.
La rápida y contundente negación de McGregor, sumada al respaldo de Dana White, sugiere que la lesión fue verdaderamente un infortunio inesperado y no una excusa, pero la duda sobre futuras peleas persistirá.



