La 'maldición' inglesa en el Mundial: un dato que incomoda a los inventores del fútbol

A más de 150 años de la fundación del fútbol en Inglaterra, la selección británica no ha logrado repetir el éxito de 1966 en la Copa del Mundo, acumulando una serie de decepciones notables.
Desde que ganaron su único Mundial como anfitriones en 1966, la selección inglesa, a pesar de su rica historia en el deporte que inventaron, no ha vuelto a levantar el trofeo más codiciado. Esta sequía de títulos se extiende a competiciones europeas, donde han rozado la gloria en dos ocasiones recientes, perdiendo la Eurocopa 2021 en la tanda de penaltis contra Italia en Wembley y cayendo ante España en la última edición. Los 'Three Lions' parecen incapaces de culminar sus buenas actuaciones con un éxito definitivo.
Un patrón particularmente frustrante para los ingleses se observa en las semifinales del siglo XXI. En dos oportunidades cruciales, el equipo que se adelantó en el marcador terminó siendo eliminado. En Rusia 2018, un gol tempranero de Kieran Trippier contra Croacia no fue suficiente, ya que los balcánicos lograron la remontada y los privaron de la final. El escenario se repitió, de forma aún más dolorosa, en la presente edición ante Argentina, donde un gol inicial de Gordon fue insuficiente ante la reacción liderada por Messi, quien con dos asistencias selló la victoria argentina.
Este dato de las semifinales subraya una tendencia preocupante para los inventores del fútbol. La incapacidad de mantener una ventaja en momentos decisivos, especialmente contra rivales de peso, ha marcado la trayectoria reciente de Inglaterra en los grandes torneos. La esperanza de ver el trofeo regresar a su lugar de origen parece cada vez más lejana, alimentando la narrativa de una 'maldición' que persigue a los 'Three Lions' en su propio deporte.
La historia de Inglaterra en la Copa del Mundo es un fascinante estudio de caso sobre cómo la tradición no garantiza el éxito, y cómo las grandes naciones a veces se convierten en sus peores enemigas a través de la presión y la incapacidad de cerrar partidos clave.



