Futbolistas y enfermedades neurodegenerativas: Crece la preocupación tras múltiples estudios

Una veintena de estudios científicos, incluyendo uno de la Universidad de Glasgow, revelan que los futbolistas profesionales presentan un riesgo significativamente mayor de padecer enfermedades neurodegenerativas como Alzhéimer, Parkinson y ELA.
La comunidad científica ha lanzado una seria advertencia sobre la salud de los futbolistas, señalando un incremento en el riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas. Tras analizar más de medio centenar de estudios, se ha detectado una conexión preocupante entre la práctica profesional del fútbol y dolencias como el alzhéimer, el párkinson y la esclerosis lateral amiotrófica (ELA).
Un estudio clave realizado por la Universidad de Glasgow, que siguió a casi 8.000 exfutbolistas profesionales durante casi dos décadas, comparándolos con una población general similar, arrojó datos contundentes. Los resultados indicaron que los jugadores de campo tenían cinco veces más probabilidades de desarrollar alzhéimer, cuatro veces más de padecer ELA y el doble de riesgo de sufrir párkinson. La mortalidad por estas enfermedades neurodegenerativas fue 3.5 veces superior en el grupo de futbolistas.
La investigación escocesa añadió un matiz importante: el riesgo elevado se observó principalmente en jugadores de campo, lo que refuerza la hipótesis de que los golpes de cabeza y los impactos repetidos en el cráneo podrían ser un factor determinante en la aparición de estas patologías. Esta evidencia ya ha impulsado modificaciones en los protocolos de entrenamiento de diversas federaciones deportivas. Expertos como Álvaro Benito han calificado estas cifras de "escalofriantes", mientras que José Cernuda, director de Proteckthor, subraya que no se trata de un hallazgo aislado, sino de una conclusión respaldada por más de 50 investigaciones, y apunta a la evolución física del deporte moderno, con jugadores más potentes y rápidos, como un factor que incrementa los impactos directos y sus posibles secuelas.
El fútbol, asociado a la salud, se enfrenta a una realidad sombría: el cuerpo del futbolista profesional puede ser su peor enemigo a largo plazo.



