FIFA reconoce fallos en proyecto y defiende a Infantino, pero lanza advertencia
La FIFA ha cerrado filas en torno a su presidente, Gianni Infantino, tras la controversia generada por el proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE). La organización admitió la comisión de errores en el proceso y la falta de transparencia, pero defendió la legalidad de las acciones y advirtió que no tolerará más ataques.
La FIFA ha escenificado un apoyo unánime a su presidente, Gianni Infantino, después de la crisis desatada por el proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE). Esta iniciativa, que buscaba reorganizar la explotación comercial de las competiciones y dar entrada a inversores minoritarios mediante la venta de un 20% de una nueva sociedad por unos 4.200 millones de dólares, fue retirada tras fuertes críticas de confederaciones como la UEFA y la Concacaf, quienes denunciaron la falta de consulta y transparencia.
En un intento por rebajar la tensión interna, Infantino convocó una reunión en Rabat, Marruecos, con el secretario general y otros directivos. Tras el encuentro, la FIFA emitió un comunicado reconociendo que "se cometieron errores" en la tramitación del FFE y que "no era la intención que el Consejo de la FIFA y las asociaciones miembro se sintieran excluidos". Asimismo, admitió fallos en la gestión de la filtración a los medios. La organización ha comunicado estas disculpas a las federaciones nacionales y ha anunciado una revisión interna. El proyecto FFE queda definitivamente descartado.
Pese a las rectificaciones, la FIFA reafirmó la legalidad del procedimiento y prometió mejorar sus mecanismos de comunicación y gobernanza. Sin embargo, el comunicado también incluyó una advertencia contundente: "Con el proyecto retirado, se acordó que la FIFA ya no tolerará ningún ataque contra su integridad, su buena gobernanza y el debido proceso, y tomará todas las medidas necesarias para proteger y salvaguardar su nombre y su reputación". La retirada del FFE representa el mayor revés político para Infantino desde su llegada a la presidencia en 2016, abriendo un periodo de incertidumbre mientras busca asegurar apoyos para su futuro ciclo electoral.
La FIFA intenta pasar página reconociendo errores, pero su advertencia final revela una estrategia de control y defensa férrea de su imagen y la de su líder.

