Expertos: Entrenar a los 45 no es lo mismo que a los 25 por la recuperación y el estrés

Especialistas en entrenamiento y longevidad recalcan la necesidad de adaptar las rutinas deportivas a medida que se cumplen años, ya que la capacidad de recuperación del cuerpo y las presiones diarias cambian significativamente.
La clave para mantenerse activo y saludable a medida que envejecemos reside en la adaptación, según coinciden expertos en entrenamiento y longevidad. Eduardo Barrecheguren, en una reciente conversación, subrayó una verdad fundamental: 'No puedes entrenar con cuarenta y cinco como con veinticinco porque tienes muchos más estresores en tu vida y porque tu cuerpo no recupera igual'. Esta afirmación pone el foco en que el rendimiento físico no solo depende de la dieta o la rutina, sino también del contexto vital de cada persona, que a partir de cierta edad suele incluir mayores cargas laborales, responsabilidades familiares, menos descanso y más estrés, factores que impactan directamente en la capacidad de recuperación post-ejercicio.
La capacidad de recuperación es un pilar para la mejora física. Si el organismo requiere más tiempo para reparar los tejidos y adaptarse al esfuerzo, mantener la misma intensidad, frecuencia o volumen de entrenamiento que en la juventud puede derivar en fatiga acumulada, lesiones o estancamiento del progreso. Para quienes fueron deportistas de élite en su juventud, este cambio de mentalidad es particularmente desafiante. El reto, según Barrecheguren, radica en aceptar que los métodos que funcionaban antes pueden no ser los óptimos ahora. Continuar buscando las mismas marcas o pesos de hace dos décadas, ignorando las circunstancias vitales cambiantes, puede generar frustración. En su lugar, adaptar el ejercicio a la nueva realidad física y personal permite encontrar enfoques más sostenibles y beneficiosos a largo plazo.
El consejo se extiende también a quienes inician su actividad física en edades más avanzadas. Un error común es compararse con personas más jóvenes o seguir rutinas diseñadas para ellas. Cada etapa vital presenta condiciones físicas distintas y, por ende, requiere objetivos y estrategias personalizadas. La recomendación es centrarse en construir una rutina adaptada a las necesidades individuales, progresando gradualmente y respetando los tiempos de recuperación del cuerpo, en lugar de aspirar a rendimientos difíciles de igualar. La esencia del mensaje es clara: envejecer no es sinónimo de abandonar el deporte, sino de comprender que el cuerpo evoluciona y que adaptar la intensidad, priorizar la recuperación y dejar atrás las comparaciones son las claves para seguir disfrutando de los beneficios del ejercicio de forma saludable y sostenible.
La rigidez en el entrenamiento, especialmente al confrontar los años, es un obstáculo más grande que la propia edad.


