El Tribunal Catalán de l'Esport podría forzar una repetición electoral en el Barça

El Tribunal Catalán de l'Esport (TCE) ha fallado a favor de Marc Ciria, líder de Moviment 42, en su reclamación sobre el proceso de validación de avales para las elecciones presidenciales del FC Barcelona. La decisión podría tener implicaciones significativas para el resultado de los comicios.
El Tribunal Catalán de l'Esport (TCE) ha dado un revés a la Junta Electoral del FC Barcelona al estimar el recurso presentado por Marc Ciria. El organismo deportivo considera que la Junta debió haber dado un plazo de tres días a Ciria para subsanar y acreditar la validez de las firmas que fueron descartadas, en lugar de invalidarlas directamente. Ciria presentó 2.845 avales, pero solo 2.247 fueron validados, quedándose a 90 firmas del mínimo requerido de 2.337 para optar a la presidencia. El empresario siempre defendió que muchas de las firmas desestimadas presentaban solo defectos formales.
Fuentes cercanas a la candidatura de Moviment 42 confirman a SPORT que el siguiente paso será solicitar la ejecución de la resolución del TCE. El objetivo es que se revisen las firmas que fueron descartadas para determinar si, con una validación correcta, Marc Ciria habría alcanzado el número de avales necesario. El Tribunal basa su decisión en el artículo 48.5 de los Estatutos del club, que permite un periodo de subsanación para avales dudosos antes de su exclusión.
La posible repetición electoral dependerá del resultado de esta revisión. Si tras la validación de los avales descartados, Ciria supera el umbral exigido, su candidatura previsiblemente pedirá la repetición de las elecciones, argumentando que la actuación de la Junta Electoral le impidió competir en igualdad de condiciones. Si, por el contrario, la revisión confirma que no se alcanzaba el mínimo, el proceso electoral actual quedaría sin consecuencias sobre su resultado, el cual vio la reelección de Joan Laporta como presidente.
Esta resolución del TCE demuestra la importancia de los procesos administrativos y la necesidad de rigor, pero también abre una ventana de inestabilidad para la directiva actual del Barça.



