El secreto del desayuno de Alberto Contador: de la Nutella a la avena

Alberto Contador, leyenda del ciclismo español, ha revelado detalles de su particular dieta de desayuno durante su carrera profesional. El exciclista confesó la importancia de la alimentación para afrontar las duras etapas de las Grandes Vueltas, incluso mencionando una tostada de Nutella como postre habitual.
Alberto Contador, una figura icónica del ciclismo español y ganador de múltiples Grandes Vueltas, incluyendo dos Tours de Francia, ha compartido anécdotas de su etapa como profesional. En una retransmisión en Eurosport, el madrileño, ahora comentarista, repasó aspectos clave de su preparación, haciendo especial hincapié en la nutrición.
Contador explicó que el desayuno era una parte fundamental de su estrategia para asegurar el máximo rendimiento. "Siendo el líder no te podías permitir tener un día malo, sin energía. Tenía que salir con los depósitos a reventar. Me obligaba a comer", confesó. Su dieta matutina incluía arroz blanco, tortilla, jamón y queso, todo regado con abundante aceite. Un detalle llamativo era su postre: una contundente tostada de Nutella, y a menudo, un croissant del buffet.
Con el tiempo, el ciclista madrileño introdujo cambios en su dieta, siendo la avena uno de los más beneficiosos. "Introduje la avena, energía lenta, y me funcionó muy bien", afirmó. Reflexionando sobre la evolución del deporte, Contador destacó la radical transformación en la preparación de los corredores, especialmente en nutrición y recuperación. "Hoy la nutrición es increíble", sentenció, contrastando con su época donde se guiaba más por las sensaciones. "Nunca pesaba lo que comía en la báscula, pero sentía mi cuerpo y sabía lo que necesitaba".
El excampeón también señaló cómo la tecnología ha elevado el control de la preparación a niveles inimaginables hace años. "Ahora entrenan con parches que miden el nivel de azúcar en sangre para saber el grado de asimilación de un gel, estudian los minutos que tarda en llegar al cuerpo, miden la temperatura de la piel para saber cómo funciona el corazón, saben cuál es la temperatura óptima para estimular la recuperación: todo es mucho más científico". A pesar de estos avances, Contador lamenta la pérdida de la importancia de las sensaciones del deportista, que él consideraba "maravilloso" y un factor diferenciador.
La revelación de Contador sobre su desayuno, especialmente la tostada de Nutella, humaniza al mito y subraya que incluso los grandes campeones tenían sus indulgencias, demostrando que la nutrición de élite no siempre fue tan rigurosa como se piensa hoy.



