El Mundial 2030, con la final lejos de España

La elección de Rabat como sede de las próximas elecciones de la FIFA se interpreta como un claro favor hacia Marruecos para acoger la final del Mundial 2030, reduciendo las esperanzas de España.
Gianni Infantino, actual presidente de la FIFA, está aprovechando al máximo su mandato, supervisando de cerca el Mundial 2026 y planificando su propia reelección. Las elecciones para renovar la presidencia de la FIFA se celebrarán el próximo mes de marzo en Rabat, Marruecos. Esta elección de la capital marroquí ha sido vista como un gesto significativo hacia Marruecos, uno de los coorganizadores del Mundial 2030 y, en este momento, el principal candidato para albergar el partido decisivo del torneo.
La posible candidatura única de Infantino a la reelección se mantiene firme, ya que hasta la fecha ningún otro representante de las federaciones afiliadas a la FIFA ha anunciado su intención de competir. Sin embargo, la UEFA está explorando activamente entre sus miembros la posibilidad de presentar un candidato alternativo. Las relaciones entre la UEFA y la FIFA atraviesan un momento tenso, con la confederación europea buscando colocar a uno de sus propios dirigentes al frente del organismo rector del fútbol mundial.
Entre los nombres que se barajan como posibles aspirantes surge el del presidente del Paris Saint-Germain, Nasser Al-Khelaïfi. Su liderazgo en un club de élite, su conexión con la UEFA, su influencia a través de la Asociación Europea de Clubes (ECA) y su peso en la Confederación Asiática de Fútbol gracias a la influencia de Qatar, lo posicionan teóricamente como un candidato idóneo para el puesto. No obstante, según informaciones de 'RMC', Al-Khelaïfi ha desmentido categóricamente tener intenciones de postularse a la presidencia de la FIFA, calificando los rumores de "ridículos" y reafirmando su compromiso con sus funciones actuales y el apoyo discreto a las instituciones del fútbol.
La FIFA parece estar telegrafiando sus intenciones sobre la final del Mundial 2030, y España lo tiene cada vez más difícil.



