El hermetismo de la UD Ibiza aleja a su afición en pretemporada

A una semana del inicio de la pretemporada, la UD Ibiza se enfrenta a un problema de conexión con su afición, marcado por un inusual hermetismo y falta de comunicación que genera malestar.
La UD Ibiza ha iniciado su preparación para la próxima temporada bajo un manto de silencio que está generando inquietud entre sus seguidores. A poco más de un mes del comienzo de la competición en Primera RFEF, el club celeste no ha hecho oficial su calendario de partidos amistosos, siendo la afición quienes se enteran a través de comunicados de otros clubes. La SD Ibiza, la Peña Deportiva y el Arenas de Getxo han anunciado enfrentamientos contra la UD Ibiza para agosto, mientras que el club ibicenco justifica la demora en la espera de cerrar todo el programa para un anuncio conjunto. Esta falta de información contrasta con la temporada anterior, cuando el calendario de preparación ya era público a principios de julio.
El hermetismo se hace extensible a los entrenamientos, que se realizarán a puerta cerrada, una medida que, si bien puede ser entendible para proteger al cuerpo técnico, se percibe como excesiva en una categoría como la Primera RFEF. La situación se agrava con la incógnita sobre la nueva marca de ropa, Brain Dead, y la ausencia de detalles sobre cuándo estará disponible la equipación oficial y el merchandising, así como sobre la futura campaña de abonados, de la que tampoco se ha ofrecido información alguna, a diferencia de otros clubes de la categoría que sí comunican activamente sus cifras de socios.
Deportivo, la plantilla tampoco está completa. A pesar de que se anunció que para el inicio de los entrenamientos la plantilla estaría prácticamente cerrada y se mencionó la continuidad de Fran Castillo, actualmente solo hay 16 jugadores del primer equipo. El club necesita entre ocho y nueve incorporaciones para conformar un equipo competitivo que haga frente a un exigente Grupo 2 de Primera RFEF. Esta falta de movimiento y comunicación se produce tras una temporada decepcionante, donde la asistencia al estadio se redujo drásticamente, evidenciando la necesidad del club de reconectar con una afición que busca motivos para ilusionarse.
El silencio de la UD Ibiza en pretemporada es una estrategia contraproducente que aleja a una afición que ya se mostró descontenta la campaña pasada.



