Eduardo Berizzo: "Nunca he pensado que hay alguien a quien no puedo ganar"

El exfutbolista y entrenador Eduardo Berizzo ha vuelto a Vigo, ciudad que le dejó una huella imborrable como técnico del Celta. En una charla reflexiva, el argentino analiza el estado actual del fútbol, la transformación de los jugadores y su propia trayectoria, mostrando la misma convicción que le caracterizó en su etapa gallega.
Nueve años después de su paso por el banquillo de Balaídos, Eduardo Berizzo regresa a Vigo cargado de afecto y recuerdos. El argentino, que no dirige equipo actualmente, aprovecha su visita para compartir sus opiniones sobre el fútbol moderno, criticando vicios como la corrupción y la superficialidad que percibe en el juego actual. Berizzo, conocido por su carácter y su forma única de entender el deporte, lamenta cómo se han perdido ciertas costumbres, contrastando la picardía de antaño con la pulcritud actual de los futbolistas. "Me enseñaron a meterme un ajo en la boca para tener peor aliento e incomodar al delantero. Hoy los jugadores se lavan los dientes antes de saltar al campo", comenta con una sonrisa.
El técnico se muestra selectivo con las propuestas laborales, buscando proyectos sólidos y organizaciones con valores humanos, como la que vivió en León de México. "Uno se va poniendo más selectivo", afirma, señalando que dice "más no que sí" a las ofertas. Berizzo no sufre ansiedad por estar sin equipo, valorando su vida personal y su tiempo libre, algo que el fútbol de club a menudo limita. Reconoce que el puesto de entrenador es una posición de debilidad, expuesto a la inmediatez de los resultados y a ser el "chivo expiatorio" cuando las cosas van mal, a pesar de ser la cara visible del club.
Berizzo defiende una visión del fútbol donde el entrenador es el "club", la energía que transmite y la ilusión que contagia. Critica la tendencia a cambiar de técnico ante la menor dificultad, y la creciente influencia de las propiedades y los propios futbolistas, que a menudo son escuchados por encima del entrenador. A pesar de las críticas a la evolución del juego, que tilda de "teatro de pases muertos" y excesiva organización, mantiene su espíritu competitivo. "Nunca he pensado que hay alguien a quien no puedo ganar", declara, recordando su etapa en el Celta y cómo contagiaba esa mentalidad a sus jugadores, incluso ante rivales como el FC Barcelona. El argentino lamenta que el fútbol actual no fomente la autoexigencia y la responsabilidad individual, a diferencia de su época como jugador.
Finalmente, Berizzo reflexiona sobre su legado en Vigo, donde siente un cariño especial que trasciende su etapa como jugador. Agradece que la gente recuerde la "ilusión genuina" y la "emoción contagiada" de aquel Celta valiente, más allá de los títulos. Si bien reconoce que su cantera y la conexión del club han evolucionado positivamente bajo la dirección de Claudio Giráldez, lamenta no haber podido lograr un campeonato. El entrenador, que se marchó del Celta por desacuerdos contractuales, se muestra agradecido por el trato recibido y confiesa que el Celta, junto a Newell's, marca su vida. A pesar de no haber cuajado en otros equipos de la misma manera, mantiene la esperanza de un "segundo baile" en el futuro.
La sinceridad de Berizzo al describir el fútbol moderno y su propia filosofía de trabajo es un soplo de aire fresco en un deporte a menudo saturado de discursos vacíos.


