Del asfalto a la cumbre: el 'boom' de los deportes urbanos y de montaña se consolida

Disciplinas como la escalada y el skateboarding, antaño consideradas marginales, han experimentado una notable oficialización y crecimiento, reflejado en el aumento de federados, infraestructuras y su presencia en eventos de primer nivel como los Juegos Olímpicos.
Lo que antes eran imágenes de jóvenes desafiando la gravedad en el cemento o la roca, ahora se ha transformado en un fenómeno deportivo en plena expansión. La escalada y los deportes sobre ruedas (sin motor), que hace poco eran practicados por un círculo reducido de apasionados, han dado un salto cualitativo. Hoy, no solo están federados, sino que han conseguido un lugar en el escenario deportivo global, debutando en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.
En Cataluña, esta tendencia se vive con especial intensidad. Los aficionados a la escalada, atraídos por la aventura controlada y los paisajes, han llevado a la saturación de algunos entornos naturales como Montserrat o Montgrí, forzando regulaciones para proteger el medio ambiente. El aumento en la demanda ha propiciado una proliferación de rocódromos, pasando de 193 en 2011 a 480 en 2024, facilitando el acceso seguro a la disciplina. Paralelamente, el número de entidades y clubes dedicados a la escalada deportiva y clásica ha crecido significativamente, superando las 423 organizaciones y sumando más de 27.000 licencias federativas que incluyen esta práctica.
En el ámbito del skateboarding y los deportes de patín, la evolución es similar. Ciudades catalanas cuentan con una creciente red de skateparks y bowls que acogen tanto a principiantes como a expertos. Aunque la cifra de federados en estas disciplinas (skateboarding, patinaje de velocidad, roller freestyle y patinete) se mantiene por debajo de deportes tradicionales, con un total de 447 personas registradas, el número de clubes ha aumentado en 22 en solo dos años, sumando 152 entidades. Esta expansión subraya la creciente organización y profesionalización de estos deportes, impulsando su paso de las plazas urbanas a las competiciones oficiales.
La institucionalización de deportes como la escalada y el skate demuestra una adaptación del panorama deportivo a las nuevas demandas y la democratización del acceso a la práctica de disciplinas antes minoritarias.


