Carmen, camarera de pisos: "Cobran dos euros por habitación, ¿cuántas hay que hacer para vivir?"

Una camarera de pisos, identificada como Carmen, ha destapado la cruda realidad de la externalización en la hostelería, revelando que algunas trabajadoras cobran tan solo dos euros por habitación preparada, lo que imposibilita alcanzar un salario digno.
Carmen, una trabajadora del sector de la hostelería, ha alzado la voz para visibilizar las deplorables condiciones laborales de muchas camareras de pisos. En una intervención en el programa 'laSexta Xplica', denunció la disparidad salarial que existe entre quienes están contratadas directamente por los hoteles y aquellas que pertenecen a empresas externas. Mientras algunas empleadas perciben alrededor de 15 euros por hora según el convenio, otras, realizando las mismas tareas, reciben entre 400 y 500 euros menos al mes.
La principal queja radica en el modelo de externalización, donde los hoteles subcontratan la limpieza de habitaciones a terceros, resultando en salarios inferiores, mayor presión y menor estabilidad para las trabajadoras. Carmen enfatizó que la razón de muchas bajas laborales no es la falta de voluntad, sino el agotamiento físico que provoca el ritmo de trabajo. Explicó que el pago por habitación, que en algunos casos se sitúa en la alarmante cifra de dos euros, hace casi imposible generar un sueldo digno. Un ejemplo práctico ilustra la situación: limpiar 20 habitaciones diarias a dos euros cada una generaría apenas 40 euros, cifra que se queda muy lejos de un salario sostenible tras deducciones y sin contar extras.
Esta denuncia pone de manifiesto un problema estructural en la hostelería que va más allá de un simple debate sobre absentismo. Subraya la necesidad de revisar los modelos de externalización y garantizar que todas las trabajadoras, independientemente de a quién respondan contractualmente, tengan condiciones laborales justas y salarios que les permitan vivir dignamente. La brecha entre el esfuerzo físico exigido y la recompensa económica obtenida es abismal, y la figura de Carmen se erige como un símbolo de las voces silenciadas en este sector.
La externalización en la hostelería es un cáncer que devora los derechos laborales, y Carmen ha sacado a la luz la cruel realidad de las camareras de pisos.


