Árbitros españoles enojados con la FIFA tras el Mundial: ¿La sombra del 'caso Negreira'?

El arbitraje español se muestra sorprendido y molesto por la reducida presencia en el último Mundial. El presidente del CTA pedirá explicaciones a la FIFA, sin descartar que el 'caso Negreira' haya podido influir.
El Comité Técnico de Árbitros (CTA) de España ha manifestado su profundo descontento y sorpresa ante la mínima representación de colegiados españoles en el reciente Mundial celebrado en Estados Unidos, México y Canadá. La escasa presencia, con Alejandro Hernández Hernández como único árbitro principal designado y otros como Del Cerro Grande relegados al VAR, ha sido considerada un balance "muy negativo" por el presidente del CTA, Fran Soto. El único partido importante dirigido por Hernández Hernández fue un encuentro de fase de grupos, y quedó fuera de la contienda en las fases decisivas del torneo.
Fran Soto, en declaraciones a 'El Partidazo de COPE', ha declarado sentirse "molesto" y "sorprendido" por la situación, argumentando que el nivel del arbitraje español está a la altura de dirigir encuentros de máxima relevancia en una cita mundialista. "Realmente creo que merecíamos mayor representación", afirmó, y anunció una próxima reunión con directivos de la FIFA para "pedir explicaciones". El presidente del CTA considera que una charla personal es más efectiva que las comunicaciones escritas en estas circunstancias.
Ante la pregunta sobre si el controvertido 'caso Negreira' podría haber influido en esta decisión de la FIFA, Fran Soto no descartó esta posibilidad, señalando que los árbitros son "los mayores perjudicados" en esa situación. "Puede ser, puede ser", admitió, añadiendo que la escasa representación no responde a criterios objetivos y que, si no es por motivos puramente arbitrales o deportivos, "responderá a otras cuestiones". La falta de una explicación clara por parte de la FIFA alimenta las especulaciones sobre factores externos al rendimiento deportivo.
La FIFA debe dar explicaciones claras sobre la marginación del arbitraje español, ya que las sospechas sobre influencias externas como el 'caso Negreira' minan la credibilidad del organismo.


